jueves, 21 de enero de 2010

En la sencillez de la oración




Yo te busco.Algunas veces con más atención que otras.
A veces con excusas, o con pereza.
Otras en lo cercano, en la familia,en el trabajo, en la naturaleza, en los demás. Pero ¿por qué no siempre te veo cerca Señor?. Me alejo, doy pasos hacia atrás, y cuando vuelvo..¡me he perdido!
Te siento como parte de mi vida, cada vez como algo más férreo, que forma parte de mi sin yo pedirlo ni quererlo
Pero me cuesta mucho vivir en clave de ti, vivir por y para ti; sobretodo compartirte con la gente que no te conoce, o que simplemente, no habla de ti,o rechaza todo eso. Y ahí me dirás que es donde tengo que dar el callo, y ser testimonio, y predicar en el ejemplo. Pero me disperso en el camino.
Me encanta descubrir tus guiños, tus "aquí estoy", tu presencia en medio de todo. La paz que es descubrirte y dejar todo en tus manos. La tranquilidad de que aunque a nosotros se nos escapen mil temas de las manos, aunque no podamos abarcar todo..tú te ocupas, tú puedes, estás.

Mis oraciones son silenciosas, son de contemplarte en el Evangelio, de descubrir qué me dices. Son rezar en el metro,en la calle, repetir una frase tuya, y vivirla. Te pido constantemente que mes paz. Y que me liberes de mis egoísmos, de ahogarme en mi misma, de no compartir lo que siento, de no regalar vida. Te pido que siempre seas mi fuente.

Que siga descubriendo que en tu voluntad está la felicidad. Tus llamadas.

4 comentarios:

Ceci dijo...

De estas palabras tan acertadas, tan sinceras, tan sentidas, tan reflexionadas,... da por seguro que comunicas la presencia de Él en mi vida.

Un beso

Efren (a.k.a. Ludovico) dijo...

"Me encanta descubrir tus guiños, tus "aquí estoy", tu presencia en medio de todo. La paz que es descubrirte y dejar todo en tus manos. "

Esa es la fe que quiero llegar a tener un dia. :)

Santi dijo...

No hace falta hablar mucho Elena. Ya lo sabes. Ser testimonio es otra cosa aunque también haya que hablar en el momento oportuno. Una cara llena de felicidad, unos ojos que convencen, una sonrisa pese a todo, un trabajo bien hecho, una familia cuidada, una relación en serio, un compromiso constante... eso se ve, se huele... El Señor hace el resto.

besos

Daniel Pajuelo Vázquez dijo...

Gracias por la sencillez de compartirlo. Este blog ya es una respuesta humilde a ese amor del Señor.
Besos