martes, 7 de junio de 2011

En voz alta

Sólo quiero contarte que hay días que siento que dejo llevar y dejo de ser totalmente yo.
Me autocuestiono si estaré eligiendo caminos correctos, si debo dejar que las cosas vayan surgiendo y tomar decisiones tal y como surjan.

Supongo que tú también habrás pasado por algún momento así en tu vida, y que lo superaste. Pero bueno, necesito expresarlo. Amo mi profesión, me siento súper feliz en el trabajo, tengo la oportunidad cada día de aprender, de conocer historias, personas. De crecer como persona ayudando a los demás.
A él le quiero, es la persona que quiero seguir descubriendo, es la persona con la que quiero compartir todo. Estar con él es ilusionarse cada día, es aprender a compartir, a abrir el corazón, a estar dispuesto a escuchar siempre. Un aprendizaje continuo.
Mi familia, lo mejor que tengo.Son mi apoyo, son la presencia cada día y el pilar de mi vida.

Soy afortunada, feliz, muy feliz. Pero tengo miedos, inseguridades. Me preocupa que el trabajo y la rutina me alejen de mi misma. A veces me sorprendo oyéndome gruñona, quejosa, cuando soy una persona alegre. O me doy cuenta que con las personas que más quiero son con las que descargo todas mis malas vibraciones o inseguridades. Y entonces las relaciones se estancan o se deterioran, hasta que se toca fondo, y todo vuelve a renacer.
Pienso egoístamente que quiero cumplir mis sueños, irme de voluntariado como enfermera donde sea una época de mi vida, poder compartir ciudad con Javi y acortar las distancias, seguir trabajando, seguir formándome como persona, tener en mi vida a Dios como referente sin olvidarme de él; siguiendo en frater o encontrando caminos para acercarme a Él.

Sé que los caminos se eligen en lo pequeño de cada día, pero a veces creo que debería dar un cambio radical, tomar una decisión y ponerla en marcha. Pero eso supone dejar cosas, o trabajo, o amigos...entonces, qué es lo correcto? qué decidir? por qué debo guiarme?


Doy gracias cada día a Dios porque noto su presencia, porque lo veo en muchas cosas que me rodean, y eso me da tranquilidad porque rodea las cosas de mi vida. Sé que él nos quiere libres, y felices...y cuál es entonces el camino que tú me propones, Señor?




Bueno, pensamientos y mucho caos mental en voz alta. Gracias como siempre por leer esto como algo tan íntimo y sencillo.



Un abrazo



Elena

2 comentarios:

Santi dijo...

Dejar... qué miedo da dejar... Te leo y me reconozco en muchas cosas haces unos cuantos años cuado yo también tuve que optar por muchas cosas que implicaban dejar mucho de lo que quería y mucho de lo que me aportaba seguridad. Te recomiendo un libro que a lo mejor te ayuda un poquito: "Saber elegir. El arte de discernir" de Carlos G. Vallés. Creo que te gustará.

Muchos besos

Elena dijo...

Gracias Santi! Tomo nota del libro, ya te contaré cuando lo lea.
UN besazo!