jueves, 18 de noviembre de 2010

C'est la vie

¡Es la vida!Cada persona hace su camino, y nosotros, como buenos amigos y compañeros de viaje, les deseamos lo mejor, nos alegramos de su decisión.
Ayer se me escapaba alguna que otra lagrimilla cuando quedamos a desayunar, la mañana del día en que Natalia se iba a París. Sin billete de vuelta. Le veía tan feliz, radiante, con esa incertidumbre sana de qué va a pasar, pero segura de haber dado el paso.



Hoy ya andará allí,en su recién estrenado pisito de Chatillon, respirando aires parisinos, pensando cómo se las va a arreglar este tiempo, a qué curso de francés se va a apuntar, qué gente se cruzará. Ensanchando el corazón y abriendo la mente.

Este año ha sido un año de muchas idas y venidas de gente cercana, entre Helsinki, Suecia, Roma, Barcelona, ahora París. Pero tb es cierto que cada vez las distancias son menos.

-¡Qué mayores somos!-decía un de nosotras-que si la una se independiza y empieza otra carrrera, tú a París, la otra felizz y currante, y yo alocada y sin parar...
-Estamos en la mejor época de la vida!-decía otra-¿Cuándo sino, cuándo haremos estas pequeñas locuras que merecen la pena, cuándo sino tomaremos una decisión de verdad?


Y así pasamos el rato, charrando sobre cómo nos veríamos dentro de diez años, si seguiríamos haciendo estas quedaditas, si nos visitaríamos viviéramos donde viviéramos.Y nos imaginábamos cada una a su manera, con el brillo peculiar que distingue a una persona de otra..y sabíamos que eso, ese brillo, nuestra esencia, no se iba a perder nunca.


¡Buen viaje Nati! ¡Te quiero!

(¿te acuerdas de esta tarde? mira las fotos! ¡lo que nos costó llegar con el coche! pero mereció la pena, con nuestro gofre y crepes!jeje)

1 comentario:

Daniel Pajuelo Vázquez dijo...

Mis mejores deseos para Natalia.
Cuando avanzamos en la vida lo mejor es hacerlo con firmeza, sin mirar atrás ni permitirse dudar más que lo justo para no ser un tozudo. El futuro nos espera en el ya de cada día, en el olor del café de la mañana, en la llamada de teléfono inesperada de quien quieres, en el pequeño recuerdo que conecta toda tu historia... vivir el día a día exige no quejarse de los pequeños dolores, ni permitir que los problemas nos empatanen, vivir el día a día exige apostar por el mañana de forma esperanzada.
Qué mayores somos, qué llenos de vida!