domingo, 5 de febrero de 2012

Abuela, te quiero:)

Hay vacíos que no se llenan, y que son como si te arrancaran un parte de ti, un trozo de tu interior. Una muerte crea un vacío, y duele. Sólo el amor puede llenar ese hueco, esa soledad interior...pero es lento y costoso, las piezas como un puzzle van apareciendo y encajando para llenar ese hueco, ese lugar inhabitado.

No estoy triste porque te hayas ido, sé que estás, te siento en mi y en todo lo que nos rodeaba. Entrar a tu casa es verte sentada en tu sillón, con tu cigarrito, es sentir tu presencia. Sé que desde el cielo ya nos estás cuidando, con el abuelo poniéndole al día de todas las novedades, en tu salsa...Pero se me hace raro no ir a verte, o que me llames y me digas que me pase cuando quiera,o que me preguntes por mi maridito, o subir y hacernos un cafecito juntas, o que me cuentes cosas de tu infancia,o pasar ratitos haciéndote compañía.

Te hemos despedido como querías. Todos tus hijos pudieron decirte adiós, tus sobrinas, tu hermano,tus nietos. Fue bonito ver pasar a tanta gente que te quiere y te visitó.

Ya han pasado unos días, y toca seguir. Aún estoy un poco desconcentrada, vacía....pero bueno, hoy ya he cogido papel y boli y como es típico en mi, me he empezado a organizar, a hacer lista de cosas pendientes por hacer, calendarios, horarios. A ponerse en marcha.
Ahora que nos ves a todos, mándanos fuerzas y ánimos para seguir.Te quiero mucho.
Un besote

Elena

Mira que bien rodeada estás en esta foto--¡el día de tu 80 cumpleaños!




3 comentarios:

Álex dijo...

GRACIAS.
Unidos :-)

Daniel Pajuelo Vázquez dijo...

No hay manera de llenar el vacío de la ausencia de la persona a la que se amaba. Ese vacío pasa a formar parte de nuestra vida cotidiana y permanecerá ahí hasta que se llene el día del Encuentro final. El reto está en que descubramos que esta sensación de pérdida es una llamada a vivir intensamente nuestras vidas. Y sólo hay una manera de vivir así, es dando vida a otros, amando. Sigamos amando hermana con la esperanza de ese día final en el que seremos todos uno.
Yo también te quiero abuela.

Daniel Pajuelo Vázquez dijo...

No hay manera de llenar el vacío de la ausencia de la persona a la que se amaba. Ese vacío pasa a formar parte de nuestra vida cotidiana y permanecerá ahí hasta que se llene el día del Encuentro final. El reto está en que descubramos que esta sensación de pérdida es una llamada a vivir intensamente nuestras vidas. Y sólo hay una manera de vivir así, es dando vida a otros, amando. Sigamos amando hermana con la esperanza de ese día final en el que seremos todos uno.
Yo también te quiero abuela.