domingo, 18 de abril de 2010

Ya y ahora




Vivimos en la era del ya y del ahora. Las cosas tienen que ser una detrás de otra, no podemos estar parados, tenemos que tener siempre planes pendientes.
Terminar el cole, ir a la universidad, terminar la carrera, trabajar, tener plaza fija, tener pareja. Siempre más y más.
¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHH!!!!!

Por favor, ¡vivamos las cosas!. Me agobia mucho que todo el mundo me pregunte ahora que no estoy trabajando: ¿y ahora qué? Y por qué no estudias más? Y por qué no opositas? ¿ por qué no buscas trabajo hasta que empieces otras vez?

Una cosa son los consejos de la familia o amigos, pero otra es el juzgar y decidir por los demás, gente que ni siquiera me conoce en mi día a día.Me cansa que decidan por mi, que parezca que tengo que hacer lo que todo el mundo hace, seguir la corriente, no tomar las riendas de las cosas, estar eternamente haciendo cosas que el mundo tenga que valorar como correcto o incorrecto para mi.

Soy una persona bastante activa, siempre con miras a hacer cosas nuevas, a formarme más, a conocer , a vivir las cosas. Pero llevo mi ritmo, y ni siquiera yo misma sé seguro que haré dentro de un año, ni cómo será mi futuro trabajador, y dónde estaré. Y claro que lo pienso, pero,no hay tanta prisa ¿no? Las decisiones que tengo que tomar irán solucionándose, poco a poco, pensando las cosas a su tiempo y con calma.

Simplemente así es como me siento hoy.

Un abrazo
Elena


Reloj sin horas

2 comentarios:

Daniel Pajuelo Vázquez dijo...

Sólo una vida, solamente una juventud, solamente un verdadero amor, solamente...
hay que vivir a fondo, con un sentido de la responsabilidad total, cada acto es nuestro y de consecuencias infinitas.
Me alegra que aún siendo una persona movida, inquieta, nerviosa a veces, sepas pararte así, beber el gozo de vivir, dar gracias a Dios por ello, e invertir tu tiempo en la mejor inversión, el corazón, es lo único que el día ese llevaremos puesto ante nuestro Padre, lo que haya en él es lo único que nos llevaremos a la eterna vida.
Besos

Álex dijo...

En muchos lugares del mundo, los autobuses no salen de las estaciones a una hora predeterminada; únicamente parten cuando se han llenado, cuando transportan a todos aquellos que pueden llegar a transportar.

Ojalá supiéramos vivir recordando que hay que llenar el corazón antes de partir, que hay que prepararse antes de emprender un nuevo viaje, que hay que hacer silencio para luego poder tener algo que decir, que quien nunca para acabará cansándose pronto de caminar...

Felices encrucijadas. Feliz detenerte, sacar la cantimplora, refrescarte con el agua, volver a mirar el mapa, disfrutar un segundo de la sombra del viejo roble, estar pendiente del peregrino que pueda necesitar tu ayuda, recordar por qué "saliste de tu tierra", abrir de nuevo los pulmones...

...y caminar con nuevos sentidos.

¡Un beso grande! ;-)